Bailar: Una relación con el cuerpo
- Christian Alirio Quijano M.
- 26 may
- 4 Min. de lectura

Un desarrollo desde la práctica
El ser humano, como ser social, ha desarrollado multitud de formas para compartir; para ser con otros; una de ellas, una de las más antiguas y de alguna forma, una de las más desarrolladas en diversos contextos, es el baile. Bailamos por diversión, bailamos por expresión; bailamos como una forma de ser y compartir con otros; desde la individualidad y con la pluralidad.
Desde muy jóvenes el baile, como elemento social, se cruza en nuestras vidas e implica el romper temores; temores de compartir, temores de cercanía, temores propios de nuestro desarrollo social; Ello a la par con el desarrollo de escuelas y tendencias en el proceso de comunicarnos con el cuerpo, lideradas por seres que han desarrollado sus “dones” corporales.
Escuelas, academias, movimientos, etc., han existido y existirán, como una necesidad del ser humano; su necesidad de “Bailar”, de hablarle al mundo con su cuerpo.
Bailar, es una relación con el cuerpo, que se desarrolla como cualquier relación entre hombre y mujer – o entre mujer y mujer u hombre y hombre o… tantas formas posibles; para fines prácticos tendremos en nuestra mente una relación entre una pareja (y de ahí en adelante cada uno tendrá su propia idea de pareja).
¿Cómo inicia una relación?
Solemos escuchar muchas formas y desde luego podrán existir tantas como relaciones. Pero hay cosas comunes, que son las que nos interesan en este camino. Yo diría que una relación inicia – y ello es común para todas – definiendo con quien la tendremos. Del finito número de posibilidades escogemos una. Ella o el. No otra, no otro, no al menos por los próximos…. ¿20 minutos? Es algo así como: le daré la oportunidad por los próximos minutos… o me darán la oportunidad por un lapso de tiempo, definido por la interacción que logremos realizar. A ello le daremos el nombre de RECONOCER y será nuestro primer paso en la relación.
Entonces RECONOCER será: del finito número de posibilidades escogemos una, esa, ese. Por algún motivo que no entraremos a mirar, pero que si lo conocen lo pueden compartir, las demás opciones parecen desaparecer por un lapso de tiempo - ¿no sienten que los demás se ven difusos en nuestro marco de visión? -, por un tiempo que estará enmarcado en las posibilidades reales que le veamos.
¿Que sigue?
Creo que hay que concretar la opción.
Solemos buscar la forma, tan variada como las formas de los implicados, para acercarnos y entablar algún tipo de comunicación. Cuando utilizo el término acercarnos no necesariamente me refiero a una variable de espacio. Podemos acercarnos sin necesidad de movernos. Acercarnos es una forma de decir que tratamos de establecer un puente de comunicación con nuestra “selección”. Ese puente se tiende y ahora si, buscamos que el espacio que nos separa se acorte. Algunos lo acortarán en menor tiempo que otros, pero ello no viene al caso; es cuestión de estilo, de seguridad, de oportunidad, de otras variables que no sería necesario abordar.
¿Porque buscamos cortar el camino?
Sin considerarme bajo ningún aspecto un experto, me permitiré hacer algunas apreciaciones, tal vez basado en la observación, tal vez en aquello que escuchamos, tal vez en cada paso que hemos dado.
Necesitamos entablar una comunicación verbal, la cual pareciera ser el cúlmen del proceso de inicio de una relación. Confiamos mucho en la palabra que podamos compartir, es nuestra herramienta básica consciente…es una pena en ocasiones que desaprovechemos las posibilidades que nos da la no verbalidad, pero bueno, ahí está la sociedad y sus procesos de educación marcando el paso. De alguna manera, iniciamos una relación desde el cuerpo y esperamos finalizarla con el cuerpo.
Regresando al asunto en cuestión; ¿por qué acercarnos?: para conversar, para intercambiar elementos de nuestra verdad con el otro o la otra, ¿y con ello que?; creo que con ello: CONOCERNOS. Nuestro segundo paso en la relación.
¿Para que conocernos?
Imagino que de alguna forma, crecemos sólo en la medida de la confrontación de lo que nos pasa por la mente; aquello acumulado que se va construyendo como nuestro discurso frente a cada elemento que nos rodea y aquellos que imaginamos; y aquello nuevo que emerge de la necesidad del diálogo, de la necesidad de abordar sus posibilidades; ser convencido, convencer, negociar,...partir antes de explotar. Aún en el partir hay avance, nuestro cerebro seguirá trabajando, seguirá dilucidando nuevas formas para la próxima confrontación y tendrá elementos que “aceitar” o depurar en el discurso.
Cuando conocemos cualquier elemento, inicia el bello proceso del control, de aquella capacidad de prever, de tener los elementos de juicio para anticipar. Empieza la tercera etapa de la relación: DOMINAR.
El placer de dominar:
Avanzar en el proceso de la relación tiene formas de expresarse. Más allá del romanticismo que pueda existir y abocando a la necesidad de ser práctico para nuestro ejemplo, diré que el dominio es un elemento que genera cierto placer en nuestro interior, el cual se manifiesta en el exterior. Es esa manifestación exterior lo que podríamos denominar energía, la cual transmitimos a nuestro entorno cuando compartimos y lo hacemos desde el inconsciente. Dominar, ¡qué verbo!, cuanto parece gustarnos.
¿Que nos queda en la relación?
Ya reconocimos, conocimos y dominamos.
¿Y ahora?
Bueno, para que dominar si no es para.…
¿Usar?
El placer de usar, vaya, cuánto placer diríamos.
Y USAR el cuerpo, estimados lectores, usar el cuerpo es bailar.
De eso estábamos hablando ¿verdad?, aunque, bueno, cada uno usará estas indicaciones en las formas que considere pertinente.
Debo anotar, que en algunos momentos pareciera generar algo de dolor, pero tranquilos es sólo “dolor”; en la mayoría de ocasiones no es un dolor clínico, sino una sensación de tensión. Así que a combinar algo de “dolor” con placer y cada uno hallará su justa medida. Tal vez no es dolor, tal vez sólo tensión; la tensión de encontrarse con lo nuestro que no conocemos.








Execelente! Nos deja mucho que analizar y cómo no llevarlo a la práctica 👏🏼